La humanidad lleva más de 8.000 años disfrutando del vino y su entorno. Sin embargo, han sido griegos, primero, y romanos, después, quienes mayor difusión le han dado y quienes lograron que su consumo se convirtiese en cotidiano, al alcance de las clases populares y parte fundamental de la vida de social de entonces y ahora.

En la Antigua Roma, el lugar para conocer sobre vinos eran los “Thermopolium”, sencillos mostradores de mampostería, pobremente decorados con trozos de mármol, donde se servía dicha bebida, además de algún que otro bocado caliente. Allí se hablaba de su calidad, su procedencia y, sin que nadie lo haya registrado, muy probablemente allí también nacieron las primeras “notas de cata” y los primeros críticos especializados.

Mucha agua ha corrido bajo el puente, muchos años han pasado, la tecnología ha dado pasos gigantescos y la vitivinicultura ha sufrido una transformación extraordinaria a pesar que el principio y el “milagro del vino” siga siendo el mismo hoy que ayer: la trasmutación del azúcar de la uva en alcohol.

awbmisionTambién hoy como en la antigua Roma, están quienes se encuentran para disfrutar de un vino, de un momento de sosiego, de un grupo de amigos y sobre todo para nutrirse de experiencias para luego compartirlas con quienes comparten el mismo interés por el tema.

Desde este espíritu, un grupo de blogueros del vino creamos Argentina Wine Bloggers: un espacio donde, manteniendo cada uno su propio estilo, se genere contenido con el fin de comunicar distintos aspectos de la industria del vino, con el firme propósito de contribuir al desarrollo comunicacional del vino, sin elitismos innecesarios, de manera descontracturada y apoyados en la convicción que el disfrute del vinos no es ni debe ser una ciencia.

Como consumidores y entusiastas del mundo del vino, somos conscientes del potencial que tiene su industria en nuestro país.

No obstante, desde nuestro rol de comunicadores, sabemos que aún existen muchos puntos en los que hay que seguir trabajando para que la distancia con el consumidor sea cada vez menor.

Si queremos que nuestra bebida nacional llegue realmente a todos los rincones, debemos despojarla de todo elitismo y descontracturarla para que su disfrute no sea una ciencia.

Mediante esta iniciativa esperamos contribuir al desarrollo de la pasión que nos une: nuestro vino argentino.

Sean bienvenidos.

¡Salud!